miércoles 2 de diciembre de 2009

viernes 13 de noviembre de 2009

Trivia

jueves 15 de enero de 2009

Un mundo feliz (imaginario)

Yo escribo en blogs para quejarme, como casi todo el mundo. Es más, tenía un blog que se llamaba Libro de Quejas. Y me parece entendible que sea así: si bien en el mundo hay cosas muy buenas, también las hay muy malas. Dios, ¿en qué estabas pensando cuando creaste las cucarachas voladoras? Ya ahí mostraste la hilacha, dándonos a entender que vivir en este mundo no iba a ser un chiste.

Lo que voy a hacer a continuación, y tal vez en otros posts, pero es sólo un tal vez, es inventar un mundo imaginario que sea el reverso del mundo del que yo me quejaría. Por supuesto que va a ser un mundo de trivialidades, para que no sea muy aburrido.

Voy a probar con este ejemplo: Es común que en el banco, o en el Burger King, alguien se enoje y quiera hablar con El Gerente; pero El Gerente no aparece. Vamos a ver esa situación en el mundo imaginario.

PERSONA: No puedo creer que en un banco haya que hacer cola. Argentinos, hay algo que estamos haciendo muy mal y por eso estamos como estamos. Voy a adelantarme para que me atiendan a mí primero.

CAJERO GENÉRICO: Tiene que hacer la cola, señor.

PERSONA: Esto me parece un atropello a la razón. Quiero hablar con El Gerente.

CAJERO GENÉRICO: Sí, usted manda.

[Aparece El Gerente]

EL GERENTE: Hola, ¿en qué puedo ayudarlo?

PERSONA: No quiero hacer la cola como los demás. Atiéndanme primero.

EL GERENTE: Excelente. Hoy, cuando me desperté, sentí muy adentro de mí que iba a ser un día en que cometería una injusticia para caerle simpático a un cliente cualquiera, a riesgo de ser linchado por todos los demás. ¡Pero a vos te mandó Dios! Por favor, atienda a este señor, Cajero genérico.

PERSONA: Ja ja ja. ¡No exageres, che! [Dirigiéndose al Cajero genérico] Y vos, ¿no viste? No podés resolver nada, alfeñique. Por eso hice que viniera El Gerente.

CAJERO GENÉRICO: ¡Pero claro! Si mi vocación no fuera recibir insultos, ¿por qué estaría acá? Yo esto lo haría aunque no me pagaran.

EL GERENTE: Te tengo una yapa. Te cambio cincuenta pesos en monedas.

PERSONA: ¡Oaaaa!

SEÑORA MAYOR: Disculpen, hace una hora que estoy en la cola para que me cambien dos pesos en monedas.

EL GERENTE: Me temo que no será posible, abuela. Se lo puedo dar en caramelos.

PERSONA: Mire, señora, acá somos todos iguales; espere como los demás. Usted tendrá que usar un carrito de heladero para caminar, pero todos tenemos nuestros problemas. Yo, por ejemplo, no sé dónde guardar cincuenta monedas de un peso.

SEÑORA MAYOR: Sí, en eso decís la verdad, querido. Y te voy a decir otra cosa: mi época era una porquería. ¡Aguante el presente!

PERSONA: ¡Oaaaa! [Sale].

miércoles 8 de octubre de 2008

Se viene el estallido

Hay dos maneras de hacer buenas profecías: o bien saber lo que va a pasar en el futuro, o bien no saberlo, pero expresar la profecía de tal modo que sea imposible probar que uno se equivocó.

Hay muchas formas de lograr lo segundo. Se puede oscurecer deliberadamente el mensaje, para que resulte tan poco claro que después no haya forma de establecer a qué se refería y entonces se puede acomodar según convenga.

Otra variante es decir que está por pasar algo que siempre pasa, de un modo u otro. Esa es la predicción del título de este texto: Se viene el estallido. Dicho así, sin más, no hay manera de equivocarse; siempre hay algo en el futuro que va a estallar. Incluso se puede ser más preciso y la predicción va a seguir funcionando. Se viene el estallido en este mundo, en este país, en esta casa, en mí; no va a fallar.

Así que yo, que quiero ser profeta, hago mi predicción hoy, 9 de octubre de 2008: Se viene el estallido. Después no me digan que no se los avisé.

miércoles 1 de octubre de 2008

Ropa

Viendo grupos de alumnos de diferentes carreras, he notado que existen tres formas de vestirse según la clase de carrera que uno estudie.

1) Hay un grupo de carreras cuyos alumnos se visten bien, o por lo menos se compran ropa de marcas más o menos caras, que no es lo mismo que vestirse bien; pero el caso es que usan ropa que parece cara y quieren que así parezca.

No voy a decir de qué carreras se trata, ya que la gracia de las generalizaciones absurdas está en no revelar mucho para que no puedan ser refutadas; pero todos nos imaginamos qué carreras podrían ser.

2) Después hay otras carreras donde conviene dar la impresión opuesta: que uno gasta muy poca plata en su ropa, que odia las grandes corporaciones que visten al grupo anterior.  Pero también en este caso hay que poner mucho esmero en la forma de vestirse. Hay modas casi tan definidas como en el primer grupo, sólo que son otras y pretenden dar otro mensaje, si es que la ropa puede dar algún mensaje, aparte de "lavame".

Yo conocí gente que le arrancaba la marca a un pantalón para que pareciera más trucho; con gestos así, pienso que entre el primer grupo y el segundo hay menos diferencias de lo que parece a primera vista. Las carreras de esta categoría ya se las deben estar imaginando.

3) Finalmente, hay una clase de carreras que siguen los que realmente no se preocupan por la ropa. Es tal su despreocupación por el tema que casi son ridículos. Pero claramente no lo hacen a propósito, simplemente no lo notan. No es que saben que se visten pésimamente pero persisiten en sus costumbres para parecer rebeldes. No. No tienen ni idea. Son estas las personas que realmente están preocupadas por otros asuntos; tanto, que descuidan cómo se visten.

Pienso que hay un abismo de diferencia entre los del segundo grupo y éstos.Los del segundo grupo no paran de expresarse en contra de tener que estar pendientes de la mirada ajena, que están contentos de vestirse así y que no les importe el qué dirán, que la sociedad nos impone no sé qué, y así siguiendo. Los del tercer grupo no dicen nada; tienen un agujero en la remera y no se dieron cuenta. De lo que espero que se hayan dado cuenta es de cuáles son las carreras que agrupan a estos muy queribles androides que acabo de describir en el tercer grupo.

Hasta el próximo post (?)

martes 23 de septiembre de 2008

Perdidos

Es claro que los jóvenes de hoy están perdidos; de eso no hay dudas. Pero me temo que las malas noticias no terminan: los adultos también están perdidos.

lunes 8 de septiembre de 2008

La rebeldía de no rebelarse

En todas las épocas hay algo contra qué rebelarse, pero no es lo mismo en todas las épocas, ya que las costumbres morales cambian. Como se sabe, el rocanrol está muy ligado a la rebeldía; pero, para efectivamente ser rebelde, tiene que tener su objeto de rebeldía actualizado.

Tengo la impresión de que los tiempos han cambiado, pero las rebeldías, no; de modo que los que las cantan, más que rebeldes, son gente atrasada de noticias. Las prohibiciones que atacan ya han sido abolidas, las costumbres que defienden ya han sido aceptadas por la sociedad, los tabúes que develan ya son tema de conversación corriente.

Tomemos por caso esta canción. ¿Cuánto de lo que menciona está prohibido o muy mal visto? Si la televisión es un indicador de lo que una familia reunida está dispuesta a consumir sin mayor escándalo, diría que ni la marihuana, ni el sexo, ni la homosexualidad, ni la pornografía, ni la falta de seriedad escandalizan a nadie. A esta altura, ni la abuela se asusta con nada de eso.

Por eso la letra de esa canción, como la de tantas otras, me resulta completamente ineficaz. Yo ando con ganas de rebelarme, pero cuando escucho esos motivos de rebeldía, me doy cuenta de que así hasta Maru Botana será más rebelde que yo.

Por otra parte, cuando casi todo el mundo comparte nuestra rebeldía, pueden estar pasando dos cosas: o bien finalmente el pueblo unido se ha alzado en contra de los que lo idiotizan y sojuzgan, o bien somos parte de una simpática moda. Lo segundo parece más probable.

Tal vez haya llegado el momento de actualizarse.